AUTONOMÍA Y LIBERTAD DEL ALUMNO
El método Montessori nació de la práctica y demostró ser una teoría educativa basada en la estimulación y el respeto.
El siglo del niño de Ellen Key es un libro en el que se conocen los ideales del movimiento centrado en la infancia. Montessori amplió este movimiento, pero no fue hasta las dos últimas décadas del siglo XIX que empezó a desarrollarse. Fue Claparède quién a comienzos del siglo XX consideró que el niño no es alguien pasivo en su propia educación, sino que se interesa por las cosas, observa, juega… Se analizará entonces la importancia del juego en la infancia, pues con él, los niños desarrollarán su intelecto y serán capaces de resolver problemas. Claparède criticará el sistema Montessori por ser artificioso. (Montessori [citada en Sanchidrián] 2003)
Montessori fue quién consiguió que a día de hoy avanzáramos en relación con la comprensión de la infancia. Es cierto que Rousseau fue quién dio inicio a la paidología interpretando el enseñar como dejar al niño que se forme por sí solo. Todos los métodos creados coinciden en que el niño debe aprender por sí mismo. La Escuela Nueva lo demostró con los primeros trabajos de Piaget y Montessori lo recalcó con su artículo en la Revista de Pedagogía. (Montessori [citada en Sanchidrián] 2003)
El método Montessori que empezó basándose en los sentidos pasó a ser un método que diferenció al adulto del niño y le dió la importancia correspondiente a este. Afirmó que el niño no era un ser inútil, sino que era alguien que con el esfuerzo aspiraría a la vida. (Montessori [citada en Sanchidrián] 2003)
El principal problema de Montessori fue, entonces, la rivalidad establecida entre el adulto y el niño. El adulto será quién ya haya aprendido y madurado, estará tranquilo, pues ya habrá terminado su proceso de formación, ya ha alcanzado la norma de la especie. El niño en cambio, no vivirá en base a sus conocimientos sino en base a las leyes innatas. El niño se está transformando, se está educando para desarrollarse. En este proceso ha de favorecerse la autoeducación, pues aquí, el niño sólo necesita del docente para el ambiente, los materiales didácticos y la corrección. (Montessori [citada en Sanchidrián] 2003)
Montessori le da importancia a la actividad del niño en su desarrollo, a la autoeducación en la libertad. La libertad no es libertad como tal, sino la elección entre varias actividades predispuestas por el docente, si se les proporcionará la libertad tal y como la conocemos, sería un descontrol. En nuestros primeros años de desarrollo somos seres dependientes principalmente de nuestras figuras paternas; nuestros educadores, ya que no tenemos la suficiente capacidad de realizar ciertas conductas por nosotros mismos. A partir de los tres años el niño comienza a alcanzar el camino hacia la libertad e independencia.
El concepto del plan de construcción inmanente ocupa un lugar fundamental, ya que el factor ambiente ayuda, apoya y en ocasiones puede frenar el desarrollo del niño, dificultando poder alcanzar su máxima potencialidad. Si el entorno nos pone límites la dinámica no será positiva.
Los niños cuentan con las directrices innatas para su propio desarrollo, cuenta con una condición natural que favorece el desarrollo de la personalidad física y psíquica. El papel del educador es respetar el desarrollo del niño, y dejar que alcance por sí mismo el desarrollo del logro de la libertad. La base de la obra de Montessori es esta misma, la existencia de la personalidad propia del niño, esa que se libera con el desarrollo.
Montessori ve en el niño la necesidad de construirse a sí mismo, la vida que impulsa al niño hacia su desarrollo. Este impulso se convertirá en voluntad, el niño actuará de forma consciente y no de forma intuitiva. (Montessori [citada en Sanchidrián] 2003)
La disciplina no se podrá alcanzar sin haber conseguido alcanzar la libertad. La disciplina es la parte en la que el niño es capaz de controlar sus conductas. Un niño disciplinado es aquel que es dueño de sí mismo y es capaz de tomar decisiones que vayan a favor de su próximo desarrollo, sigue a su guía interior para autoconstruirse. No es un niño disciplinado aquel al que no se le deja un margen, un niño obediente, que sea inmóvil, como en la sociedad se considera.
`` Llamamos a un individuo disciplinado cuando es dueño de sí mismo, y puede, por lo tanto, regular su propia conducta cuando resulte necesario para seguir alguna norma de vida´´. (Montessori, 1994) (Pla, Cano y Lorenzo 2007, p.81)
Este concepto, está asociado a la idea de Séneca: aprendemos para la vida y no para la escuela (Tratados Morales 64 dC) `` Hacer posible que los niños se capaciten para ejercer una libertad superior, la libertad de pensar y actuar por sí mismos ́ ́.
Esto irá unido a la educación como normalización. Para Montessori, la normalización consiste en la actuación armónica mientras que las desviaciones ocurren cuando el niño se aleja, se dispersa del plan de su desarrollo. Normalizar al niño es crear un entorno y proporcionar los materiales necesarios para que trabaje concentrado y focalice su atención. Las actividades que vuelvan a introducir al niño en la normalidad serán las diarias como lavarse los dientes o caminar por un bordillo (Montessori [citada en Sanchidrián] 2003). La concentración tiene un papel clave en la vida del niño, es más, contribuye a la autoeducación de este.
Montessori también demostró la existencia de períodos sensibles en los que el niño se interesa por algo y lo repite una y otra vez. Afirma que este período es fácil de observar por las familias y que no se les debe regañar o restringir, si este fuera el caso, no cubrirá su necesidad de aprender, se vería como una desviación. (Britton 2017)
Una de las ideas básicas del método es la independencia, con ella, el niño recurrirá lo menos posible al auxilio de los educadores, aprenderá a hacer las cosas solo, de esta manera, será capaz de ayudar a sus compañeros. La independencia no es estática, es gradual, es una conquista. El niño posee una fuerza vital y activa que nos guía hacia la independencia: horme. Cuando el impulso vital del niño se podía desarrollar sin tener obstáculos que le impidiesen realizarlo se manifestaba en el niño lo que María Montessori denominaba `` alegría de vivir ´´. Parte en la que el educador tiene que trabajar y facilitar para que el niño conquiste esa independencia. Encontramos la independencia física en la que el niño consigue hacer las cosas por sí mismo, la independencia de voluntad donde el niño la adquiere a través del ejercicio continuo y constante de la libre elección y por último, la independencia del pensamiento que la va a desarrollar a partir del trabajo sin interrupción. Dejar al niño hacer cosas por sí mismo es ayudarle a que aprenda. La tarea del docente se trata de educarle, ayudarle, no de hacerle las cosas y servirle.
Aquí adjuntamos un vídeo del psicólogo Alberto Soler tratando el tema de la autonomía en los niños.


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